GEOLOGÍA AUTORREFERENCIAL
Plinio Villagrán Galindo
¿Porqué la montaña?
El monte Olimpo
El monte Kailash
La cabaña de Rómulo
El monte Fuji
El monte Ararat
Entre tantos otros.
El origen de la memoria y de la identificación colectiva encuentra su referente en algo muy próximo y que existe en la naturaleza, uno de estos referente naturales más frecuentes es quizás la montaña. Esta construcción natural, geológica y de lento proceso de transformación está ligada a la psiquis humana como una fijación conceptual que podría ser explicada desde muchos sentidos.
¿Por qué una Formación Geológica pudo haber tenido y tiene aún para muchas culturas, un generador tan poderoso y que atraviesa los lugares y la historia?, se repite su influencia en las referencias arquitectónicas y urbanísticas: el Zigurat y la pirámide, inscritas dentro de territorios simbólicos equidistantes con la cartografía del cielo. Los astros eran entonces objetivos utópicos a alcanzar y la pirámide la conexión de un escalar infinito e inalcanzable. Más allá que representaciones de la montaña, son insistentes destinos que denotan el poder y el deseo de trascendencia humana; hacer material un cúmulo poderoso y antiquísimo fijado en la mente colectiva de las culturas y que además se imita como un elemento cegador de sumisión, temor y respeto.
En las referencias literarias en cambio, la montaña existe de una manera más compleja e invisible: el asenso, la caída, el abismo y la gratificación. Pienso en la Divina Comedia y sus niveles filosóficos y espirituales hacia el fin primordial determinado por la transición simbólica desde el punto más bajo hasta el ulterior destino astral. -1-. Tan real todo este proceso en su concepción imaginativa y literaria, cumpliendo así, una alegoría sobre el destino y la meta. O al igual que la ascensión sensible y liberadora del Primero Sueño de Sor Juana; o más tortuosa y erótica como el tránsito de Teresa la Mística. ¿Por qué no iban a ser montañas estas evocaciones? Montañas invisibles, hechas de sensaciones y de espectros cognitivos que se escalan y se añoran a través del lenguaje poético.
Pero en términos concretos y visibles, la montaña es un cúmulo espacial resonante desde la perspectiva de lo grandioso en donde se crea una relación íntima y colectiva con lo sagrado, estético y filosófico. La propia 1asimilación sobre esa verticalidad está afincada en los mitos sobre el origen, los mitos fundacionales o de paso relacionados con los vínculos de la vida y la muerte, un ir y regresar, una metáfora. ¿Será que más allá de la montaña existe un vínculo mas fuerte que va más lejos, cuyas referencias históricas y religiosas son solo pequeños atisbos para entender algo indistinto, caprichoso, que vive en nuestro inconsciente más profundo?
Es también una metáfora de los precipicios, las pasiones y los conflictos humanos insolubles, El mito de Sísifo puede ser un ejemplo de ello, representando un ciclo sobre la inconsistencia del camino durante nuestra existencia: el rodar y subir de una pesada piedra a la cima con nuestro esfuerzo y luego, su estrepitosa caída. La montaña es entonces un ente moral que escribe nuestro destino, un reflejo que simboliza todo lo que añoramos ser y a la vez, lo que es imposible de alcanzar, transformándose así, en una utopía, un lugar que responde en gran medida al deseo de aislamiento, de curación y al cuestionamiento constante. Ciertamente se constituye como un acompañante frecuente en las cosmovisiones desde tiempos remotos y también de manera inconsciente, el acto de pensar nuestra vida:
Un proceso
Un organismo
Un refugio
Una caída
El vértigo
La muerte
-1- Hay que recordar que Dante en su Comedia sigue los principios neoplatónicos sobre el ideal incorpóreo y la trascendencia afincado en el pensamiento cristiano.