Quien se aleja de su casa ya ha vuelto.
Alix Almendra
Y mientras que la ocupación es en área, la habitación es lineal. Es decir, requiere que la gente no atraviese la superficie de la tierra, sino que transite los caminos que la llevan de un lugar a otro. Tim Ingold, 2015.
Quien se aleja de su casa ya ha vuelto[1] es una exploración en torno al sentido de pertenencia y de apropiación de un lugar que se produce durante el desplazamiento.
Este proyecto habita la idea de pertenencia pero desde un lugar trastocado: el viaje, es decir, el recorrido -con sus tiempos y traslados- es el proceso en el que se va revelando la idea de hogar. Un hogar-cuerpo nómada que, en la obra de García-Ibáñez, (re)aparece como una de sus exploraciones fundamentales; que realiza a partir de la línea y el trazo, como estructuras elementales del pensamiento gráfico.
Si consideramos que la existencia humana no está exclusivamente restringida a un lugar, sino más bien anudada y enredada a distintos lugares, algunos localizados geográficamente y otros inmateriales (como serían aquellos que se transmiten en las narraciones o los que persisten en la memoria), esto nos desvía de una condición fija y estática de la vida. Aquí, las líneas que se entrecruzan son también las formas en que la vida humana se despliega no en lugares circunscritos, sino a lo largo de distintos caminos o rutas.
Los trazos se solidifican por medio del barro y dibujar con ellos, en el espacio donde se instalan, se convierte en un ejercicio de demarcación territorial y subjetiva, son gestos petreos que contienen un rastro vital lleno de potencial (psico)geográfico.
Las líneas se han ido de paseo, se atraviesan, se tuercen y avanzan mientras anuncian movimientos siempre por venir.
Alix Almendra
[1] El título proviene de un extracto del poema de Jorge Luis Borges “Para una versión del I King” dedicado al milenario "Libro de las mutaciones", en su idioma original "I Ching" o "I King".